Gastronomía y restaurantes en Edimburgo

En Edimburgo hay mucho que ver, sí, y también… ¡mucho que comer! Cierto que, en términos generales, Gran Bretaña no goza de muy buena fama gastronómicamente hablando, pero, cierto también que, obviando esos tópicos y generalizaciones, por allí también hay mucho y muy bueno que echarse a la boca.

Si existe algo especialmente destacable en la cocina escocesa son sus materias primas. Con algunas de ellas se elabora el plato más tradicional e histórico de Escocia: el haggis, una mezcla de carnes y vísceras de cerdo y cordero, especiadas y embuchadas. Dicho así, suponemos que no son muchos a los que se les acaba de abrir el apetito, porque, para ser honestos, la descripción no suena demasiado bien, pero tenemos que decir que, si se prueba en un sitio donde lo preparen bien y con productos de calidad, seguramente, sorprenda a más de uno. Aparte, destacan ese clásico british que es el fish&chips, una simple pero exitosa combinación de patatas fritas y pescado rebozado que se vende por toda la ciudad, y la patata asada rellena (de bacon, de champiñones, de atún, de maíz… o ¡hasta de haggis!). Además, son habituales las cremas o soups (de tomate, de setas, de verduras…) y, por supuesto, las recetas elaboradas con los excelentes pescados y mariscos recién sacados de sus aguas (salmón, mejillones, vieiras, gambas, ostras…), la caza (especialmente, el venado) y la carne (sobre todo, la magnífica ternera de Aberdeen Angus). También es tradicional de por allí el porridge, algo así como unas gachas de cereales mezcladas con leche o agua, que, en su versión dulce o salada, aún se sigue tomando en algunas casas, y, como acompañamiento del tradicional té (que se toma y mucho), no dejes de probar las shortbreads, sus irresistibles pastas de mantequilla.

Aunque, por supuesto, hay excepciones, los edimburgueses no tienen mucha costumbre de cocinar en sus casas, así que comer fuera suele ser muy común. Dado el poco tiempo que paran para almorzar en su jornada laboral diaria, la comida rápida está a la orden del día y en cada esquina te toparás con algún local take away (o sea, de comida para llevar) en el que saciar tu apetito a toda velocidad. Lo más común son los sándwiches y bocadillos envasados o los que te preparan sobre la marcha con los ingredientes que prefieras, pero también las hamburguesas, los perritos, la pizza… Ir comiéndolos por la calle es más que habitual.

Amén del take away, las opciones para sentarse a comer son, claro está, también numerosas y de lo más variadas. Van desde soberbios y famosos restaurantes con una estrella Michelin, como The Number One (el del Hotel Balmoral), hasta los tradicionales pubs en los que, además de cerveza, se sirve comida, pasando por restaurantes exóticos o de cocina internacional y, por supuesto, todos los locales y cadenas imaginables de comida rápida. Entre los extremos de los comedores con estrella Michelin y los tenderetes de fast food, hay una buena gama de establecimientos céntricos y muy recomendables para comer bien sin arruinarse en el intento. Aquí van algunos: The Elephant House (George IV Bridge, 21): este adorable café con vistas al castillo es una buena opción para picar algo, tipo panini, patatas rellenas, ensaladas, fajitas, quiches, tartas… Es un sitio acogedor y medio bohemio que se hizo muy conocido a partir de que una por aquel entonces desconocida J.K. Rowling lo frecuentara para tomar café y escribir en él la primera entrega de la saga Harry Potter.

The Standing Order (George Street, 62-66): en lo que fuera un antiguo banco, del que aún se conservan algunos elementos decorativos, se abrió hace años este enorme restaurante, quizá la mejor alternativa de la New Town para comer una buena hamburguesa.

Mussel Inn (Rose Street, 61-65): especializado en pescados y mariscos. Lo más típico son sus cazuelas de un kilo de mejillones, que preparan al vapor o con diferentes salsitas entre las que elegir. ¡Son adictivas!

The Mussel&Steak Bar (West Bow, 110): ubicado en la zona de Grassmarket, es similar al anterior, pero, además de pescados y mariscos, prepara también carnes.

The Conan Doyle (York Place, 71-73): al lado de la Picardy Place, la plaza en que se ubican la estatua erigida a Sherlock Holmes y la casa donde naciera Sir Arthur Conan Doyle, creador del genial detective, está este pub tradicional, donde tomar platos de pasta, carne o pescado, acompañados de unas buenas pintas de cerveza.

Frankenstein (George IV Bridge, 26): en la Old Town, un enorme establecimiento de tres plantas donde se sirven hamburguesas, sándwiches, ensaladas…

La ciudad está llena también de restaurantes italianos, asiáticos, mexicanos… ¡y hasta españoles! Por allí gusta mucho, pero que mucho, el concepto de tapas bar, así que el que pase en la ciudad una larga temporada y sienta morriña de la Spanish food, ya sabe que en Edimburgo también puede ir a tomar un pincho de tortilla, una paella o unas patatas bravas. Entre las posibilidades, están La Tasca (South Charlotte Street, 9) o Barioja (Jeffrey Street, 19), por citar un par de ellos. Opciones económicas para comer son también las que ofrecen las archiconocidas cadenas internacionales, tipo TGI Fridays, Starbucks Coffee

Aunque resultan algo más caros que los mencionados hasta ahora, si buscas un sitio donde darte un buen capricho culinario, puedes probar en Creelers, para saborear espléndidos platos de pescado y marisco (Hunter Square, 3); en el precioso The Witchery, al lado del castillo, especializado en cocina local tradicional (Castlehill, The Royal Mile), o en Dubh Prais, un comedor romántico y acogedor donde se preparan magníficas recetas típicas escocesas (High Street, 123. The Royal Mile).

Antes de echar el cierre al apartado de “Comer en Edimburgo”, una rápida mención a “Beber en Edimburgo”. Como todo el mundo sabe, en términos generales, la bebida por excelencia en Gran Bretaña es la cerveza, así que puedes ver gente dando cuenta de ella casi a cualquier hora del día. Existen varios tipos: la rubia o lager, la tostada o ale y la negra o stout, y se sirve por pintas (una pinta de cerveza equivale a algo así como medio litro) o, en su caso, medias pintas. Existen varias marcas nacionales, como la Caledonian Brewery, McEwan’s, Tennent’s… que te servirán en cualquier bar al que entres. Así pues, la cerveza es la bebida más popular, aunque la auténtica bebida nacional, amén de una de las principales fuentes de ingresos del país, es el whisky o scotch, con la friolera de más de 100 destilerías repartidas por toda Escocia, en las que se elaboran los mejores single malt del mundo. ¿Algunas de ellas? Glenfiddich, Glenmorangie, Aberlour, Macallan, Cardhu, The Glenlivet… No deberías irte sin probar el agua de la vida de los escoceses.