Excursiones cercanas a Edimburgo

Si echas una ojeada al mapa de Escocia, verás que Edimburgo no se encuentra en el centro geográfico del país (sino al sureste), sin embargo, el hecho de que la extensión total del territorio nacional no sea muy grande (78.772 km2) permite hacer escapadas y excursiones fácilmente a casi todos los lugares, aunque no se disponga de mucho tiempo. Algo a tener muy en cuenta es que, aunque existe la posibilidad de alquilar un coche, si no tienes ganas de poner a prueba tu destreza conduciendo por la izquierda, es fácil moverse por el país en transporte público, ya que los distintos lugares están bastante bien conectados entre sí. Para ello, no tienes más que ir hasta la oficina de turismo (en Princes Street, al lado de la Waverley Station) y allí te informarán absolutamente de todo (también en español, si lo necesitas): horarios, itinerarios, precios…

De cualquier manera, para que te vayas haciendo una idea, aquí tienes algunas de las excursiones exprés más frecuentes desde Edimburgo a distintos puntos del país:

Stirling

EdimburgoEntre todas las escapadas que se pueden hacer desde la capital, una de las más habituales es la de Stirling. ¿Te dice algo este nombre? Si has visto Braveheart, seguramente sí. Y es que en la peli americana acerca de la histórica pugna entre Escocia e Inglaterra por la independencia escocesa, hay alguna referencia a esta localización (por ejemplo, en la parte de la famosa batalla de Stirling, alias “puede que nos quiten la vida, pero jamás nos quitarán… ¡¡¡la libertad!!!). Esta pequeña ciudad, cercana a Edimburgo, es una opción genial para ir a pasar el día. En ella encontrarás diversos lugares ligados tanto a momentos épicos, como a personajes legendarios de la Historia de Escocia. El más famoso es su castillo medieval, situado en la colina a la que lleva un camino desde el casco antiguo. Adéntrate en sus estancias, pasea por los jardines o asómate al mirador de la explanada, donde, junto a la estatua del rey escocés Robert the Bruce, tendrás la mejor panorámica de la zona. Desde allí, verás, a lo lejos, otro de los emblemas de la zona: el Monumento a William Wallace, en honor al héroe nacional. Por la ciudad hay otros guiños al valeroso pasado de Escocia y tiendas de souvenirs donde podrás hacerte con un recuerdo del lugar o del mismísimo guerrero (aunque, el hecho de que en algunos de ellos se represente con el rostro de Mel Gibson, es decir, del Wallace hollywoodiense, francamente, no nos convence demasiado).

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Glasgow

Otro destino apetecible y cercano es Glasgow. Por suerte, se da la circunstancia de que las dos metrópolis más importantes del país se encuentran a apenas una hora de distancia por carretera. Hay autobuses de la compañía nacional Citylink que, durante todo el día, conectan ambas urbes, tan cercanas y tan distintas, entre sí. Mientras que la serena y bella Edimburgo es la capital oficial, Glasgow, más vibrante, industrial y la ciudad de mayor tamaño del país, a veces da la sensación de ser algo así como su capital oficiosa, allá donde los escoceses de otras ciudades suelen acudir cuando quieren empaparse de lo ultimísimo en música, moda, arte, arquitectura, deporte, clubbing…

Glasgow es referencia en el ámbito musical y, de hecho, de allí han salido muchas de las bandas nacionales más importantes (Franz Ferdinand, Belle&Sebastian, Travis, Texas…). En ella podrás ir a algunos de los mejores locales de música en vivo del país. Por otro lado, esta ciudad también es punto de encuentro futbolero. No olvides que de allí son los dos equipos a los que sigue la mayoría de los escoceses, sean éstos del lugar que sean: el (históricamente) católico y nacionalista Celtic de Glasgow y el (también tradicionalmente) protestante y unionista Glasgow Rangers. Si tienes ocasión de presenciar un derby, verás que, al más puro estilo Real Madrid vs. Barcelona, allí también saltan chispas, pero de las buenas, entre las apasionadas aficiones de estos dos rivales irreconciliables. Aparte de la música, el fútbol o, por supuesto, el shopping en sus molonas tiendas de moda, son señas de identidad de esta gran metrópoli el arte, el diseño y la arquitectura, sobre todo, a través de la figura de Charles Rennie Mackintosh, cuyas huellas se encuentran, aún hoy, por diversos enclaves de la ciudad.

Scottish Borders

Al sur de Edimburgo, está la región de los Scottish Borders, llamada así porque es la que hace frontera con Inglaterra. Esta zona del país forma parte de las llamadas Lowlands o Tierras Bajas, lo que quiere decir que, al ser terrenos no demasiado abruptos (a diferencia de las Highlands o Tierras Altas), pueden interesarte si te apetece pasar un día de relax y 100% natural, paseando o montando en bici por la campiña. Además de los pueblitos y alguna que otra destilería (la mayoría, eso sí, se concentra en la zona de Speyside, al norte del país), uno de los principales atractivos de la región son sus históricas abadías (la de Kelso, la de Melrose, la de Dryburgh, la de Jedburgh…). Por su parte, como ciudad en sí, merece la pena la tranquila y bonita Peebles (a una media hora de Edimburgo), para recorrer su casco antiguo, comer en alguno de sus restaurantes o caminar un rato por los parajes naturales que la rodean.

En dirección al oeste, otra excursión que te permitirá tocar la naturaleza con la punta de los dedos es la que se puede hacer al impresionante Lago Lomond. Este loch recorre, además, una de las zonas más impresionantes del país, como es el Parque Nacional de los Trossachs.

El Lago Ness

EdimburgoAunque si te pones en marcha temprano te resultará posible hacer la excursión en un día, nuestra recomendación es que dediques al menos un par de noches a ésta, la considerada escapada estrella dentro del país: la visita al Lago Ness, el loch más famoso y misterioso de cuantos bañan Escocia, gracias a ese escurridizo monstruo que, según se dice, habita en sus profundidades y que, años y años después, sigue atrayendo a viajeros de todo el mundo. Este lago está al norte, en las Tierras Altas, es el segundo más grande de todo el territorio nacional y, sí, es un lugar de visita obligatoria.

Una vez allí, puedes pasear por la zona, subir en uno de los barcos que surca sus aguas (y mantener los ojos bien abiertos por si ves asomar a Nessie), entrar al castillo Urquhart, acercarte a Drumnadrochit, donde hay varias atracciones relacionadas con el lago… Estando por la zona, te aconsejamos que aproveches la ocasión para dar una vuelta por la cercana Inverness, conocida como la capital de las Highlands por ser la ciudad más importante del territorio. A pesar de que se tarda unas cinco horas en llegar al Loch Ness desde Edimburgo, las vistas de las Tierras Altas durante la travesía son tan alucinantes, ¡que el viaje se te hará hasta corto! (atención a la zona del Valle de Glencoe. ¡Espectacular!).

Te puede interesar: Tour de un día al Lago Ness y a las Scottish HighlandsSi nos referimos a sitios mediáticos en Escocia, seguramente el Lago Ness se lleve el puesto de honor, estamos de acuerdo, aunque hay otros tantos lugares que también hemos visto o leído antes por ahí. Entre estos famosos emplazamientos, dos de ellos se encuentran, además, a un tiro de piedra de Edimburgo: al norte de la capital está St. Andrews, esa ciudad medieval que, casi más que como cuna del golf, suele sonar porque alberga la histórica universidad donde estudiaron el príncipe William y Kate Middelton. Si te dejas caer por allí, aparte de la referida universidad, podrás dar una vuelta por su playa, la catedral, el castillo… El otro sitio que, seguramente, también te resulte familiar es Roslin, un pequeño pueblo que se hizo especialmente famoso cuando a Dan Brown se le ocurrió situar en su capilla (Rosslyn Chapel) uno de los momentos con más intríngulis de su famoso best seller El Código DaVinci. Lo recuerdas, ¿verdad?