Consejos prácticos para visitar Edimburgo

· Para empezar, vayamos con lo primerísimo de todo: ¿cómo llegar hasta allí? Obviamente, la manera más rápida es el avión. Desde hace unos años, Easyjet tiene vuelos directos a la capital de Escocia desde Madrid (y desde alguna otra ciudad española, como Alicante y Mallorca), que duran unas tres horas.

· Una vez en el Edinburgh Airport (además de atrasar una hora tu reloj, si viajas desde la Península Ibérica), la mejor opción para llegar a la ciudad es el autobús del aeropuerto (Airlink 100), que, por sólo 3,50 libras (6, si adquieres juntas la ida y la vuelta), te llevará desde allí al mismísimo centro de la city en apenas media hora. Dado que es el bus del aeropuerto, está perfectamente acondicionado y tiene espacio de sobra para dejar las maletas. La parada del aeropuerto está muy cerca de la puerta de salida del mismo, y la de la ciudad, justo frente a la Waverley Station (en el Waverley Bridge, al lado de Princes Street). En una y otra dirección, salen autobuses diariamente cada 10 minutos.

· Asentados ya en la ciudad, la mejor manera de moverse por el centro es a pie. Si el destino se encuentra algo más alejado, lo más recomendable es el bus (en Edimburgo no hay metro ni tranvía). Cuesta 1,30 libras por trayecto, aunque, si la estancia en la ciudad va a ser prolongada, a veces sale rentable adquirir alguno de los abonos de la compañía. Los autobuses tienen dos plantas y operan durante todo el día, incluso por la noche, pues también hay un servicio de buses urbanos nocturnos (desde la medianoche hasta las 4 de la mañana).

· Importante: antes de subir a cualquier autobús, ten en cuenta que, al pagar el ticket, tienes que introducir el importe exacto en el cajetín, ya que no devuelve cambio (toda la información de la red de autobuses, rutas, precios de abonos y horarios, en www.lothianbuses.com).

· La otra opción para moverte es el taxi. Resulta más caro, claro, aunque si piensas que en los clásicos taxis británicos negros (los míticos black cabs) caben cinco personas (además del conductor), puede que, en función de la distancia y de los que vayáis a compartir el taxi y su coste, sí que os salga rentable.

· Hablando de caro, los fumadores deben saber que el tabaco es carísimo en este país.

· Otro aspecto que hay que tomar en consideración allí es el horario de las comidas. Si bien Edimburgo es una gran ciudad y encontrarás sitios para comprar algo casi en cualquier momento, la hora de comer habitual suele ser en torno a las 12.30-13 h. y la de cenar, sobre las 18.00 h. Conviene tenerlo presente cuando vayas a algún restaurante (suelen echar el cierre sobre las 22.00 h.). Y, hablando de restaurantes, no olvides la propina, es importante.

· Si existe un factor que siempre se debe tener presente al viajar a Escocia, es el tiempo. Y es que, como supondrás, nada tiene que ver la casualidad con el hecho de que éste sea un país completamente verde. Lo es porque llueve y mucho, incluso en verano, cuando, a pesar de que las temperaturas suben, no es raro que también refresque en ocasiones. Por eso, no te olvides de meter en tu maleta algo de abrigo, un buen chubasquero y calzado impermeable. ¡Seguramente, los necesitarás en algún momento!

· También llama la atención que, a pesar de pertenecer a la UE, Escocia (como el resto de Gran Bretaña) mantiene alguna diferencia con el resto de países. Hablamos, como todo el mundo sabe, de la moneda, que, en lugar de ser el euro, es la libra (un euro equivale a unas 0,85 libras). Lo mejor es que vayas con sus divisas desde España, aunque si no es así, allí podrás sacar en cualquier cajero.

· No es la única diferencia, también varían los enchufes, que, en lugar de dos clavijas como los que usamos aquí, tienen tres. Esto quiere decir que no podrás usarlos directamente, pero tranquilo, venden adaptadores casi en cada esquina (por otra parte, en algunos sitios ya han instalado enchufes universales, que sirven para todos).

·Resulta práctico, asimismo, que recuerdes que se conduce por la izquierda, algo que es importante, incluso si no tienes intención de alquilar un coche, pues deberás mirar hacia el otro lado cuando cruces, ¡no lo olvides! Sus sistemas de medida también son distintos (galones, yardas, pintas…), pero verás que esto, como lo demás, es sólo cuestión de acostumbrarte.

· Y, siguiendo con eso de acostumbrarse, digamos que también te tocará hacerlo con su acento. Y es que, a pesar del difícil acento escocés (aspecto en el que Glasgow se lleva la palma), Edimburgo suele situarse, paradójicamente, como uno de los lugares favoritos para aprender inglés. Quizá para algunos sea un contrasentido, pero, para quien ha tenido la oportunidad de estar o vivir en esta maravillosa ciudad y conocer de cerca la hospitalidad y amabilidad (de la inmensa mayoría) de sus gentes, honestamente, hasta el más difícil de los acentos MERECE LA PENA.